Una fábula de amor y terror

Secretos ocultos. La ópera prima de Sergio Sánchez –famoso por sus guiones de El orfanato y Lo imposible– combina el drama familiar con el thriller psicológico.

El guionista Sergio G. Sánchez, ganador del Goya por El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007), debuta detrás de cámara con Secretos ocultos, una historia que atraviesa el suspenso, el terror y el drama familiar.
Además de El orfanato, Sánchez es autor de los guiones de Lo imposible, también dirigida por Bayona y protagonizada por Naomi Watts y Ewan McGregor, y de Palmeras en la nieve, con Mario Casas y Adriana Ugarte, dirigida por Fernando González Molina, entre otras.
“Todas mis historias tratan sobre volver a lugares que no existen; aquí está simbolizado en ‘la fortaleza’, un sitio seguro, un hogar dentro del hogar. Secretos ocultos es una muñeca rusa que se va destapando hasta llegar al centro de la historia”, señaló el director.
Para profundizar esta idea, Sánchez añadió: “Utilizo a menudo el símil de las matrioshkas para definir la estructura de la película. Esta no es una historia clásica en tres actos, sino que tiene un marco más complejo. Cada vez que se revela un nuevo misterio, es como si abriéramos una de estas muñecas rusas y la película cambiara revelando una nueva identidad. Lo que comienza como una historia, se convierte en un drama familiar, luego en una historia de fantasmas, después en un thriller psicológico y así sucesivamente hasta que finalmente se llega a la última de las muñecas, que rodea el corazón de la historia y la emoción de esta fábula”.
“Durante todo el proceso –explicó– estaba muy consciente de que la película podía tener más de un significado. Pensaba que si el espectador asiste a ver la película sin saber nada, puede seguir la trama y disfrutar cada vuelta de tuerca. Pero una vez que conoces todos los secretos, puedes ver la película de nuevo y entenderla de una manera diferente”.
Ambientada a principios del siglo pasado, el filme muestra a cuatro hermanos ingleses que huyen a Estados Unidos, donde intentan rehacer sus vidas. Allí se cambian el apellido por el de Marrowbone (título original del filme), el nombre de soltera de la madre, que al poco de llegar, fallece.
Los niños hacen entonces el juramento de mantenerse siempre unidos y no contar que la madre ha muerto hasta que el hermano mayor Jack (George MacKay) tenga 21 años y pueda hacerse legalmente cargo de ellos.
Ahí comienza una historia intimista en la que los niños rehacen sus vidas y conocen a una joven vecina, pero los temores que les han sacado de Inglaterra parecen haber viajado con ellos a la inmensa y luminosa casa de la infancia de su madre.
“Hay una cosa muy inocente en la película, que es el amor redentor de Jack hacia sus hermanos”, apuntó Sánchez, que niega “giros ultraterroríficos” en la película. “No es una película de terror, es un drama, una película de suspenso en el que lo que más pesa es la emoción”, en la línea de sus anteriores guiones, El orfanato o Lo imposible, donde el poder de la familia es fundamental.
El director se refirió al caso real de unos chicos que convivieron con los cadáveres de su madre y el novio de esta durante cinco días: “Siempre que escribís una historia, por disparatada que parezca, la realidad acaba superándolo”.

Deja un comentario