Teatro para niños: los que ganaron y perdieron este invierno

Con una oferta de opciones mucho mayor que en años anteriores, no a todos les fue bien en lo económico, aunque tuvieran buena asistencia de público.

En una temporada marcada por la crisis que afecta los bolsillos y por la gran oferta de espectáculos infantiles, los artistas mendocinos hacen un balance acerca de estas dos semanas de vacaciones de inviernos.
Para algunos, sobre todo cuando se trata de una producción independiente y con una importante inversión, la temporada los ha castigado. Francisco Carrasco, responsable de El libro del desierto en el teatro La Compañía, afirma que “en referencia a años anteriores la temporada ha sido malísima, baja, tanto en salas oficiales que tienen precios más baratos, como también en las producciones que tenían precios más altos. Se ve que la crisis ha golpeado duro y que también el cine se ha llevado muchísima gente”.
E introduce un tema que otros actores también indican: “Influye también la calidad de las obras al momento de decisión de la gente. Habría que repensar los contenidos y propuestas, porque si al espectador no le cumplís con buen vestuario, escenografía y contenido, no vuelve más al teatro”, señala Carrasco y este es un punto que respalda Marcelo Lacerna, actor y representante local del Instituto Nacional de Teatro (INT).
Ernesto Suárez y Marcelo Lacerna.
Ernesto Suárez y Marcelo Lacerna.
Lacerna refiere que “hay que cuestiones que tiene que asumir el propio sector, en donde va a tener que profesionalizarse más o por lo menos irse capacitando cada vez más, porque la competencia es fortísima. Está bueno que se produzca este fenómeno de mucha oferta que hemos tenido este año, pero captar también la demanda, porque si no también es grande la insatisfacción”.

El cine, ¿un gran rival?

Otro de los planteos que se les hizo a los responsables de varios elencos mendocinos, es la competencia con el cine, porque si se esgrime la razón económica, en muchos casos la entrada para ver una película supera el costo de ver una obra de teatro infantil, pero el público no deja de asistir a las salas cinematográficas.
¿Se está perdiendo la cultura de asistir a un espectáculo en vivo? ¿O no se puede competir con la maquinaria publicitaria de las grandes cadenas de cine?
Para Emanuel Gauna, del elenco Marabunta –que presentó Lo que esconden los sombreros en La Barraca; El mundo en mí, en el Espacio Cultural Julio Le Parc y Recalculando el rumbo, en la Nave Universitaria–, se trata de “una temporada atípica, extraña. A nosotros particularmente nos ha ido relativamente bien, es una buena temporada. En cuanto al cine, la gente siempre opta por lo que conoce, sobre todo con películas de Disney o Pixar que son muy poderosas por su difusión y comunicación. Hoy el 80% de la población está más acostumbrada a ir al cine que ir al teatro, no hay cómo competir con eso”.
Marcelo Lacerna advierte en esta problemática que hay que entender el cambio de hábitos de consumo de la sociedad en general: “Es un problema que tiene que ver con lo cultural. Producción artística va a haber toda la vida, pero tenemos que luchar con estas nuevas tendencias de la sociedad y del consumo, porque no sólo se trata del cine, sino por ejemplo de las nuevas plataformas de contenidos audiovisuales. El espectáculo en vivo ha perdido y mucho. Hay que trabajar para posicionarlo y valorarlo”.
Para el secretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca, esta es una discusión que hace años se da y que seguramente se seguirá dando. “Mi opinión es que a lo largo de los años muchas veces la lógica del mercado que tienen en el sector cinematográfico –los complejos comerciales donde desarrollan su actividad los cines– hace que venga quien venga a actuar en teatro, la balanza se termina inclinando por el cine “pochoclero”, comercial. Vale pensar que incluso este tipo de cine vende más que el cine de autor. Seguramente se llenan más los cines de los complejos comerciales que el de la Universidad, pero este último es un éxito porque en el cine y en las políticas culturales, si bien también buscamos una lógica de mercado para analizar la realidad cultural, muchas veces desarrollamos una política cultural que no está dentro de la lógica del mercado”, refiere el funcionario.
Diego Gareca.
Diego Gareca.

Estado e independientes

Para otros, como para Pinty Saba, la oferta de los espacios oficiales ha sido difícil de sortear, sobre todo porque muchos de ellos eran gratuitos. “La competencia para los teatros independientes son los teatros oficiales, cuando en realidad esos teatros tienen el sustento que damos todos los ciudadanos pagando los impuestos. Allí hay una competencia desleal, el Estado no nos está ayudando. Tiene que haber un acuerdo entre el Estado y los independientes”, refiere la responsable de El rey glotón, en el teatro Las Sillas.
Alejandro Conte y Pinty Saba. <br>
Alejandro Conte y Pinty Saba.
Diego Gareca tiene una postura firme al respecto: “Nosotros no producimos con la lógica comercial que sí tienen otros elencos independientes y que me parece muy bien pero que es complejo, porque hay que invertir en publicidad, vestuario, técnica, etcétera. Nosotros como Estado vemos a los beneficiarios. Queremos que las producciones independientes se desarrollen, no todo tiene que depender del Estado. Nosotros cubrimos los dos sectores: los que pueden pagar una entrada y los que no, pueden ir a una obra gratuitamente”, refiere el funcionario.
Agrega además que los elencos seleccionados para ocupar los espacios oficiales son elegidos por un jurado y van rotando de lugares. En cuanto a la entrada, tras una reunión con los elencos seleccionados, se determinó que el precio de la entrada quedaría igual al año anterior: $80, un precio con el que muchas producciones independientes, por una sencilla cuestión de costos, no pudieron competir.
Ejemplo de concurrencia de público fue, por ejemplo, Empiojarte, un taller gratuito en la Nave Cultural. El responsable del mismo, Claudio Escobar, cuenta que “si bien era gratis y un taller, no una obra, la concurrencia fue alta porque presentamos artistas invitados y lo que se propone es nuevo siempre. El público que asistió era mayoritariamente afín al arte. El día de la inauguración fue un éxito, no entraba gente en la sala”.
Hugo Moreno, quien presentó en el teatro Plaza El cielo de Nani, no cree que los espectáculos gratuitos le restara espectadores: “Estamos felices. Esta temporada ha cubierto nuestras expectativas. Teníamos mucho miedo, porque eran dos obras, una de ellas para bebés, cuyo formato nunca habíamos probado, pero por suerte tuvimos muy buen resultado, nos ha ido muy bien. No creo que la gente elija el teatro o el cine, de hecho aquí ha habido más gente en las obras que en el cine. Y en cuanto a los espectáculos gratuitos, tampoco creo que afecte el nivel de convocatoria, la gente va a donde le gusta ir”.

La crisis tan temida

El factor económico ha sido determinante en esta temporada. Una familia tipo, que antes hacía dos o tres salidas en estos quince días de receso escolar, tal vez hiciera una sola o la combinara con actividades gratuitas.
“La crisis obviamente pega y se nota en varias actividades artísticas, la gente lo piensa y el recorte pasa por ahí, por el entretenimiento. La clase media, que constituye el grueso de los que consumen este tipo de espectáculos, saca cuentas y una salida para una familia tipo cuesta arriba de $1.000. Ni pensar si querés salir dos o tres veces en las vacaciones. Es obvio que van a recortar”, reflexiona Marcelo Lacerna, del INT.
El mismo secretario de Cultura, Diego Gareca, reconoce el factor económico: “No soy un necio que va a negar la realidad social que estamos viviendo, pero los números de asistentes a los espacios oficiales han sido mucho más elevados que el año pasado (ver aparte). Pero por parte de los elencos, el tema es que si hay una gran inversión, entonces es imposible no analizar la relación con el costo de la entrada y el bolsillo de la gente”.

Sobreoferta

Tanto artistas como voces oficiales coinciden que este año hubo muchas propuestas para el público infantil, la gran mayoría concentradas en el Gran Mendoza.
Marcelo Lacerna, como hombre de teatro y representante del sector, coincide en “que estas vacaciones de invierno ha crecido mucho la producción. Todos los espacios estaban cubiertos y evidentemente no hay para todos. Entonces habría que trabajar en estrategias para el año que viene, a lo mejor federalizar un poco más, lograr mayor intervención del Estado para soportar esa federalización y más políticas de difusión, para por ejemplo, poder hacer promociones como las que hace el cine con el 2×1 en las entradas”. Y agrega : “hay que ajustar muchas cosas. Cuando vos repartís una taquilla en un elenco de 7 ó 10 personas, porque generalmente los elencos infantiles son muy numerosos, la plata no rinde”.
Y Lacerna introduce un nuevo tema: quizá la estrategia a analizar para el año que viene sea descentralizar un poco más las propuestas. Al respecto, Carlos Gigena (de Payaso soy, elenco La libélula), afirma que ellos tuvieron entre “150 y 200 personas por función. Salí de la urbe del centro mendocino y he estado girando por Maipú, San Martín, Luján, Junín, Rivadavia, Guaymallén y he tenido mucha concurrencia. Los lugares gratis han explotado de gente. No sentí competencia con el cine, es más, en Rivadavia, la fila del cine era mucho menor a la nuestra en comparación”.
Para Diego Gareca, descentralizar es una palabra clave: ” No está incorporado en muchos elencos –a pesar de que hacen el trabajo cultural y lo entienden de esa manera–, la posibilidad de recorrer la provincia. Los municipios también han hecho producciones propias, por ejemplo, Tunuyán. Creo que hay una fuerte concentración en las ciudades y he insistido mucho en la necesidad de salir de la ciudad y llevar las propuestas a los departamentos, porque evidentemente hay consumo cultural. Esto quedó demostrado con la muestra de Salvador Dalí en San Rafael”. explica el funcionario.

Balance

Las opiniones de los elencos con respecto a esta temporada están divididas: desde muy mala, pasando por aceptable, hasta excelente.
Pinty Saba, por ejemplo, afirma que “nos ha ido bastante bien, ha venido mucha gente. Somos una sala relativamente joven, pero el único modo de traer la gente al teatro ha sido respetar los precios del año pasado. Nos hemos manejado a costa del trabajo de los actores y de la sala propia, cobrando muchísimo menos de lo que vale nuestro trabajo sólo para adaptarnos a la realidad de la gente. En ese sentido la temporada no ha sido exitosa, porque hay una enorme crisis. Nosotros hemos tenido gran rédito artístico y de llegada a la gente, pero económico no. Hemos mantenido precios irrisorios por la realidad en la que nos encontramos”.
Emanuel Gauna refiere que para disminuir los efectos de la crisis, “deberíamos promover una política cultural, aunarnos entre los elencos. Hay muchísimas propuestas, entonces están todos los espacios llenos de teatro. Tendríamos que conformar una plaza teatral que dure todo el año, que no sea sólo durante las vacaciones de invierno”.
Por su parte, Francisco Carrasco hace este balance: “Hubo un desborde de propuestas teatrales y muchas de ellas gratis. Lo gratis puede llamar más la atención, pero pensando en las propuestas grandes de producción y de calidad, es otro tipo la propuesta que se hace. Los precios más bajos no han tenido tanta diferencia con la media de los precios de todos los espectáculos, en general todo ha sido de una media hacia abajo. En la segunda semana empezamos a remontar por el ‘boca a boca’, que eso está buenísimo, pero fue una temporada dura en relación a otras”.
 (Francisco Carrasco, director)
(Francisco Carrasco, director)
Diego Gareca, distingue las críticas del sector y analiza los motivos por los cuales algunos elencos están molestos en esta temporada. “Es muy fácil instalar en un medio que estamos mal y no hay arreglo para esto. Depende quién lo dice es la respuesta que tengo, porque claramente veo una intencionalidad política en los grupos o en los artistas que de hecho tienen su militancia de forma personal y lo hacen público en la actividad cultural, lo cual a mí no me molesta en lo más mínimo. Pero tengo una respuesta diferente, porque para los que detentan cierta intencionalidad partidaria política, que podríamos vincular al kirchnerismo, mi primera crítica es por qué no se quejaron en los últimos años, cuando eran parte”, dispara el funcionario.
Y culmina: “Las producciones que hemos llevado adelante con los municipios, a todas les ha ido muy bien. Hay artistas que han embolsado en una semana $123.000 pesos. En nuestro caso, cada elenco ha tenido, al finalizar el día, la rendición para que sepan cuánto ganaron. Por ejemplo, en el Teatro Independencia, que tiene 650 butacas, quizá hemos tenido un promedio de 280, 300 entradas, 400, no se ve el teatro lleno, pero no es un fracaso. Es como si yo llevara a la Orquesta Filarmónica al estadio Malvinas Argentinas y se llenara la mitad: no se trataría de un fracaso, porque que una orquesta toque para 20.000 personas no lo es”.
 
Producción periodística:
María Echegaray y Antonella Punzino

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