Rivadavia. Julieta y la tradición familiar de ir por la corona

La madre y una tía fueron virreinas del departamento. “Es un sueño hecho realidad”, dice la estudiante de Kinesiología, que juega al vóley.

En los últimos años, a Julieta Lagos (21) la buscaron en dos oportunidades para ser candidata a Reina de Rivadavia, aunque en realidad ella se vino a enterar del asunto esta última vez, que fue la tercera. “La historia es graciosa: resulta que siempre le preguntaban a mi papá y él contestaba que no, que yo no estaba interesada, pero la verdad es que él nunca me consultaba”, cuenta Julieta con una sonrisa y sigue: “Esta vez me vinieron a preguntar directamente a mí y acepté”, dice la nueva soberana departamental, aunque enseguida aclara que la decisión final la consultó con la familia y con su novio.

De entre las 13 candidatas que tuvo la corona de Rivadavia, Julieta fue la gran favorita de las encuestas y de hecho, en la que publicó Los Andes alcanzó el 41% de los votos. Con esa contundencia previa, el resultado final fue igual de claro y la esbelta morocha, representante de Andrade y estudiante de Kinesiología, sumó con sus 58 votos más que el total obtenido por las tres candidatas siguientes.

Igual, ella se muestra sencilla y humilde, y asegura que no esperaba el resultado. “Ni siquiera ahora termino de caer y cuando pienso que soy Reina de Rivadavia creo que estoy a mitad de un sueño”, dice y cuenta que su hermana Florencia (18) fue una especie de ‘jefa de campaña’ que se encargó de promocionar su candidatura y de armar la cartelería: “Ella estuvo siempre, igual que mi papá, mi novio y los amigos”.

Pero los entretelones de una Vendimia no son para Julieta una novedad: viene de familia real: su madre Carina Tur fue candidata de Santa María de Oro y virreina en 1988; lo mismo su tía Mariela Lagos, que representó a Los Árboles y resultó virreina de Rivadavia en 1994. “Mi mamá me dijo que alguna vez sería Reina de Rivadavia y hoy me encuentro con que ella tenía razón”, cuenta Julieta, que perdió a su madre hace poco más de tres años, luego de una larga enfermedad.

“Somos una familia muy unida; lo éramos cuando ella estaba y lo seguimos siendo ahora”, dice sentada junto a su hermana Flor y a Javier, su papá, que es corredor de seguros y la escucha con ternura. “La apoyo en todo lo que emprende y lo mismo hago con Flor. Creo que han recibido una educación que las lleva a valorar lo que tienen y a esforzarse por lo que anhelan”, dice él.

Julieta estudia Kinesiología, está en 3° año y se entusiasma con la carrera aunque sabe que 2018 será el de la Vendimia, que los estudios y otros proyectos personales quedarán en un segundo plano. También juega al vóley donde aprovecha su altura en Rivadavia y la UNCuyo.

“Va a ser un año hermoso y quiero representar al departamento de la mejor manera posible. Ojalá que tengamos una buena cosecha, una buena vendimia que retribuya a los viñateros y contratistas el trabajo de todo un año”, cierra Julieta, simpática y atenta.

Homenaje a Gargantini

Desde mucho antes del inicio del espectáculo “Sueño de una vida en Vendimia”, la gente fue recorriendo las calles del complejo deportivo municipal hasta el anfiteatro César Plástina, cuya capacidad alcanza las 8.000 personas y que luego de algunos años, volvió a ser sede una Vendimia.

El espectáculo fue dirigido por Mario Bustos y el guión, un homenaje a la memoria de don Bautista Gargantini, a su bodega, a su espíritu creador y al imperio vitivinícola que construyó en Rivadavia durante el siglo pasado.

A la hora del recuento de votos, Julieta Lagos, la morocha de Andrade, se ubicó como la gran favorita a quedarse con la corona y así fue luego de cosechar 58 votos. La Virreina fue Valentina Videla, de Medrano, y también fueron coronadas en tercer lugar y como Reina del festival Rivadavia Canta al País, Aldana Belén Gil, de La Reducción; y en cuarto lugar y como Reina del Turismo de Rivadavia, Aldana Gabriela Pozo, la chica de Los Campamentos.

Fuente: Diario Los Andes

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